Escribe Amador Fernández-Savater en La batalla del pensamiento sobre la lectura:
Del lector arrebatado al lector atento: los superpoderes que nos otorga la lectura hoy son distintos a los del pasado. No tanto imaginar-nos seres distintos, como estar más presentes. No tanto vivir dos vidas, como intensificar la vida que hay. No tanto fugar hacia un mundo alternativo, como estar aquí y ahora.
Hace unos días tuve el placer efímero de compartir apenas cinco minutos con una de mis escritoras favoritas: Siri Hustvedt. Me estaba yendo del lugar: fue una tormenta perfecta; mucha gente, no podíamos entrar en la sala por overbooking, nos ofrecían otra sala para seguir las ponencias en streaming… y entonces la vi sola y sentada en un espacio abierto. Os evito la descripción del momento por típico y vulnerable, pero aprovecho esta oportunidad para conectar algunas ideas de Hustvedt que creo que pueden tener sentido en este blog.
No sé muy bien cómo describir el trabajo de Hustvedt; quizás pueda ayudarme compartir cómo siento su lectura. Escribe los libros que me hubiera gustado escribir. Une aspectos biográficos con otros mundos. Sus experiencias y vivencias son el centro de sus textos, pero de una manera distinta: estratificada, observada, contrastada con las ciencias, explorando los límites de lo que se puede entender, buscando explicaciones desde diferentes maneras de atrapar la realidad, cuestionando las miradas simplificadoras…
Escribe, por ejemplo, en uno de los libros que más subrayado tengo, Los espejismos de la certeza:
Sólo sé que el pensamiento sutil requiere aceptar la ambigüedad, admitir lagunas en el conocimiento y plantear preguntas que no tienen respuestas inmediatas. (…) La ciencia se encarga de crear buenos modelos y de trazar límites que dividen la naturaleza en fragmentos comprensibles que se pueden clasificar, nombrar y probar. (…) A veces es difícil aislar algo. A veces sus límites no son evidentes. (…) A veces, las clasificaciones y los nombres pierden relevancia, y los científicos adoptan un modelo con nombres nuevos que se adaptan mejor a sus necesidades. (…) Y no deberían llevarnos a confundir un modelo de realidad con la propia realidad.
En nuestra particular investigación sobre las fronteras, Hustvedt las cruza todas. Atraviesa de una manera “fenomenológica” cada uno de estos lugares mestizos. Y nos da permiso para hacerlo al resto. Y no de cualquier manera. Abre las puertas al análisis personal, a la atención y a la intención. Como parte de una investigación que no va a terminar nunca. Profundiza en los escritos, en las distintas teorías, y se permite cuestionarlas si el cruce entre ellas no da un resultado unívoco.
Consciente de las posibles derivas de esta subjetividad como brújula personal, escribe también:
En situaciones ambiguas, el conocimiento que tenemos del mundo guía nuestra interpretación de la información sensorial. (…) Nuestras percepciones están fuertemente marcadas por nuestras expectativas. (…) Las personas a menudo ven lo que esperan ver.
Nuestro trabajo no solo describe ni tampoco dirige. Se trata de generar los espacios y las conversaciones para reestructurar relaciones y relatos. Construir oportunidades para permitir una mirada distinta a la situación estancada. Entramos en la realidad y en el cruce de miradas hasta que acabamos comprendiendo cómo es que no se ve más salida, para luego dar un paso a un lateral y comenzar a tejer otra posibilidad, a veces desde la provocación, otras desde la sugerencia. Leer a Hustvedt me permite atravesar las capas, trabajar con mis reacciones, colocarlas en su lugar y proponer escenarios para un siguiente paso.
Gracias Siri.
La imagen destacada de este artículo está tomada del sitio web oficial de la autora.
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