No siempre es sencillo incorporar una mirada sistémica al trabajo que realizamos. Es un modelo que simplifica la realidad, pero no tanto como a lo que estamos acostumbrados. No nos sirve con señalar culpables, diagnosticar con relatos culpabilizadores o asignar efectos inmediatos y positivos a movimientos rápidos. Incorporar la circularidad, la interdependencia y la comprensión de los ciclos causa-efecto en términos no lineales, donde también intervienen distintas cadencias de tiempo no siempre es sencillo[1].
A partir de una experiencia reciente acompañando a una organización, he estado reflexionando sobre cómo hay colectivos que parecen estar más preparados para incorporar esta perspectiva sistémica. Comparto tres que, aunque diferentes entre sí, conectan con estas lógicas: el ámbito de la cultura y el arte, el de la ecología y la sostenibilidad, y el de algunas instituciones o comunidades con una dimensión de trascendencia o religiosa.
Comparto algunas claves que considero importantes para una mirada a los sistemas que están presentes de una manera significativa, desde mi perspectiva, en estas organizaciones:
- En estos contextos y organizaciones aparece una capacidad de ampliar la mirada, de no quedarse únicamente en lo individual, sino de incorporar la red, la comunidad y una comprensión más amplia de la interconexión. Se reconoce que lo que sucede en un lugar tiene efectos en el conjunto, desde una perspectiva que no necesariamente es política, sino relacional y ecológica.
- También se observa un equilibrio entre la acción y la aceptación de los límites. Por un lado, se activa lo que está en nuestras manos; por otro, se reconoce con humildad que hay dinámicas más amplias que nos atraviesan y que no controlamos. Esta tensión entre lo pequeño y lo global permite actuar sin quedar atrapados en la queja.
- Otra característica compartida es una sensibilidad entrenada hacía detectar señales. Hay una atención a lo que está emergiendo, a lo que empieza a tomar forma, más allá de lo que se repite. Esta capacidad de percibir cambios sutiles resulta clave para acompañar procesos de cambio y transformación.
- En estos colectivos también aparece una conexión significativa con lo simbólico. Se utilizan rituales, objetos y formas que actúan como anclajes, ayudando a recordar el sentido de lo que se hace. Estas prácticas permiten concretar lo complejo y generar pequeñas estructuras que facilitan estar de manera más consciente, más allá de las inercias.
- Relacionado con esto, hay una atención a lo performativo: a cómo la forma refuerza el fondo. Cuidar las formas, los gestos y los espacios adquiere relevancia. Recuerdo la invitación de Eudald Espluga[2] a la performance como manera de dar un salto en el bloqueo de la tensión entre polaridades.
- Asimismo, se observa una búsqueda de congruencia: entre fondo y forma, entre proceso y resultado, entre relación y tarea. En algunos casos, la relación, como nos cansamos de repetir en los equipos, no está solo al servicio de la tarea, sino que forma parte de ella. Esto se vincula con una mirada comunitaria y con la coherencia respecto al impacto que se genera.
- También aparece una apertura a la experimentación, especialmente en el ámbito artístico, donde el proceso y la exploración forman parte de la respuesta a preguntas complejas.
- Por último, en estos contextos, especialmente en la ecología y los vinculados a la trascendencia, el propósito está muy presente. Esta claridad sobre el para qué orienta las decisiones y sostiene el sentido de la acción.
Estas son algunas de las claves que observo y que intento trasladar a otros contextos organizativos. Hay aquí aprendizajes valiosos que pueden enriquecer otras culturas de trabajo. También pienso en qué medida estas interacciones modifican no solo mi manera de trabajar con organizaciones, sino mi propio ser profesional y persona. No solo en cómo facilito los espacios, sino cómo habito y diseño mi propia manera de trabajar. Cómo sostengo una mirada a los sistemas en estructuras e inercias más mecanicistas.
La imagen destacada, creada con Banana Pro, juega con la idea del trabajo del paisajista Roberto Burle Marx y el pensamiento sistémico.
[1] https://korapilatzen.com/2022/10/17/futbol-uso-de-metaforas-palabras-y-marcos-para-abordar-temas-complejos/ y https://korapilatzen.com/2022/10/04/pensamiento-sistemico-para-comprender-e-incidir-ante-el-colapso/
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Eudald_Espluga_i_Casademont
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