Cada vez que comienzo un taller sobre procesos de reconexión con el propósito organizacional de una manera participada en Emana, lo hago con esta pregunta que me regaló mi compadre Txelu Balboa de Colaborabora: ¿qué propósitos te duran más?, ¿los de comienzo de año o los que te propones tras las vacaciones de verano? Una pregunta para ir conociéndonos y sin pretensiones de profundizar demasiado.
Será porque le tengo especial cariño a ese momento mágico de comienzo de sesión, construcción de confianza, conocernos, escuchar y tejer contenidos, pero esta ronda suele resultar especialmente significativa y rica.
A esta pregunta contestamos a veces sin demasiada consciencia, desde el tipo de organización en el que trabajamos, el rol que desempeñamos y las tareas que se corresponden con la misma, nuestro momento de ciclo vital y otras claves más personales producto de nuestra biografía.
Desde la fantasía de elección y pensando que la contestación a estas preguntas “absurdas” reflejan más deseos individuales que dinámicas organizacionales, nos sorprende la fuerza de las estructuras:
- Si trabajas en un centro educativo o formativo y perteneces a un claustro o eres miembro del PAS (Personal de Administración y Servicios, con matices) tu momento de reflexión y proyección de futuro se encuentra entre los meses de junio a septiembre. Cerramos el curso, las notas y los exámenes. Para algunas personas incluso su rol en el centro o sistema educativo variará después del verano. Sería imposible proyectar mucho sobre esa realidad que cogerá una forma de momento desconocida. Si eres madre o padre (aunque estos hemos vivido bastante más disociados y desconectados de estos ritmos y responsabilidades del cuidado) de una o varias criaturas en edad escolar también es posible que bailes la música del curso con más fuerza que la del año.
- En la empresa las dinámicas más vinculadas a cierre y apertura de ejercicios fiscales tienen más fuerza. El 31 de Diciembre es un hito importante pero también lo son las fechas en las que se cierra contabilidad, entre otras tareas. En todo caso, esta dinámica de la mayoría de las empresas y sobre todo de las funciones vinculadas a la economía en las mismas (incluso las de centros educativos) tiene en el solsticio de invierno un momento clave. Algunas funciones y organizaciones soportan en estas fechas un pico tan importante de trabajo que apenas se permiten desconectar los días de comidas familiares.
Porque otra de las estructuras que nos hackean de alguna manera en esta mirada al año y dónde lo partimos tiene que ver con las culturas locales, territoriales y lo que hemos aprendido sobre lo que debemos de hacer y no en tiempos donde el calor aprieta o todo lo contrario. Ante el miedo a las noches cada vez más largas y los días más cortos encendemos fuegos buscando protegernos de la oscuridad, cuando intuimos que estamos ante la noche más corta prendemos fuego a lo que tenemos a mano para saltar hogueras y unir luz con luz.
Somos animales de rituales y esto también suele emerger en estas rondas. Hay personas que queman los informes y pósits acumulados durante el año en San Juan, hay quienes escriben sus aprendizajes, dibujan sus compromisos y los lanzan al mar, se cogen un par de días en soledad, dan sentido a sus felicitaciones navideñas, apuntan ese compromiso que no podemos olvidar y lo dejan en un lugar visible.
También hay otras personas que tienen sus propios procesos de mejora continua vinculados, por ejemplo, a cierre de proyectos. Para estas personas, y diría que en estas organizaciones, el ritmo está muy vinculado con cierres y aperturas de retos concretos, con espacios de evaluación y mirada a lo que quieren repetir y lo que no, muy marcados por esta realidad.
Por último hay personas que descartan que esta proyección en forma de “propósito” tenga ningún sentido en su vida personal, ni profesional. Reconozco que es una respuesta con la que suelo vibrar especialmente. Me despierta curiosidad y comienzo a fantasear; ritmos tan fuertes que no permiten frenar, tambores del imperio de la razón, defensa ante lo que se percibe como instrumentos de manipulación del “management new age”…
Y así comenzamos nuestras sesiones entrando en materia.
Bueno. ¿Y tú hoy? ¿Has parado a pensar que te desea y nos deseas para este año que comienza? Igual eres más de verano, no te interesa demasiado esto de diseñar futuros o te reservas para los aprendizajes concretos vinculados a los proyectos que cierres en las próximas semanas. Y ¿cómo haces para que estas ideas estén presentes?, ¿cómo haces para que esta toma de conciencia no se disuelva?
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