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Cada año caen en mi casa los Cachitos después de las campanadas. Rodeada de amigas y amigos, comentamos los looks del pasado, las modas que han perdurado, las canciones que nos han recordado, momentos top o down, etc. Hacemos un repaso, de tres horas😅 de tiempos televisivos.

Hoy, quiero compartir contigo “mis cachitos” derivados de mi particular interpretación de los posts de este 2025 de este blog. No esperes rimas imposibles que te despierten una sonrisa, pero sí aportaciones personalísimas (del tipo Ana al desnudo).

Como igual no dispones de 180 minutos para leerme, me voy a controlar, así que solo compartiré contigo una selección de los aprendizajes, deseos o reflexiones que me han provocado algunos de los posts que han dejado mis compañeras y compañeros de #redca en la nube. 

Todos los comentarios que comparto contigo son fruto de mi interpretación de los textos que se alojan en la web de la Red de Consultoría Artesana, así que están sujetos a mis sesgos, a mi edad, a mis vivencias y a la hora del día en la que escribo este post.


Manel Muntada – “Dormir” – 18/11/25

Dormir más. Dormir mejor. Dormir con los tapones bien puestos. Dormir para cortar con el trabajo. Valorar el dormir como un plus que debe estar en mi hoja de servicios para acompañar de manera ética y humana a mis clientes.

Considerar el insomnio desde un tono donde el mea culpa no se apodere de toda argumentación y las tensiones sociales se cobren unos cuantos kilos de culpabilidad.

Juanjo Brizuela – “Preguntar mejor”-  4/11/25

Perder la vergüenza a preguntar más y mejor durante las reuniones, los debates, las asambleas, las generaciones de ideas, las priorizaciones de soluciones, la toma de decisiones, la creación de instrumentos de validación, etc.

Preguntar bien es algo que “se hace” (o con lo que pocas personas nacen), así que me queda esperanza y meses para adquirir experiencia, criterio y conocimiento de los contextos para evolucionar mis cuestiones.

Nacho Muñoz – “Y el metaverso era esto” – 21/10/25

¡Yo digo no a los textos impecables que están pintados con los diferentes tonos de barniz propios del pantone de cada IAG! ¡Defiendo poder contar, sobre la pantalla o en directo, mis “historias”, mis “propuestas” o mis “dinámicas” con mis adjetivos, verbos y sustantivos; mis lapsus, mis comas perdidas, o mis puntos olvidados; mis maneras de estructurar el discurso dándole un toque informal y con un ápice de humor (te pido disculpas Neus Duxans -mi profesora de lengua y literatura de BUP por esas faltas ortográficas y gramaticales)!

Quiero seguir contando conmigo. Leerme y reconocerme. Las IAG son mis aliadas, pero estoy en proceso de conocer cuáles son sus cartas y cómo las puedo jugar a mi favor para seguir “evolucionándome” sin romper mi molde.

Naiara Pérez de Villarreal – “Lo siento, no pude hacerlo mejor” – 7/10/25

Promover mi honestidad profesional y personal, a base de comerme mi orgullo, ser más humilde ante mis errores, los “no llego” o los “la he cagado” y cubrir de transparencia mis conversaciones para poder perdonar, comprender y llegar a acuerdos que permitan desatascar y avanzar proyectos o relaciones.

Emborronar ese tic de perfección que en ocasiones me persigue durante kilómetros de trabajo y cambiarlo por una dosis exacta de autenticidad y crítica constructiva. 

Asier Gallastegui – “Estrategia antirrumor como metáfora para el desarrollo organizacional” – 17/06/25

Convertirme en “maestra de obras” para poder nombrar malestares sin que me coja carraspera o el sonrojo me suba hasta las cejas para construir puentes comunicativos sólidos, límites conocidos y consensuados en espacios dónde hondee la bandera de la seguridad psicológica.

Convertir los “rumores” que cantaba Raffaella en fuentes de información y puede que hasta de conocimientos que me van a permitir comprender necesidades, que debo usar para generar diálogos activos y productivos (dándome a la fuga de los territorios plagados de quejas estériles). 

Juanjo Brizuela – “Oficio y/o profesión” – 6/05/25

“Arrejuntar”, con equilibrio, oficio y profesión cuando hablo de mi yo-consultora. Porque tengo que poner en valor, en un lado de la balanza, esas partes más vinculadas al detalle, al cuidado, la sensibilidad y el toque maestro que se dan en los proyectos, al mismo tiempo; y, en el otro lado, las acciones que permiten avanzar, resolver problemas y ser más “ejecutiva-ejecutora” (esto último me suena a película de Kill Bill).

Consolidar y respetar mi marca como consultora artesana donde mi “yo” tiene que tocarse en el cómo concibo, desarrollo, evalúo, reflexiono, me reúno, sintetizo, converso, hasta llegar a escribir el punto final del proyecto. 

Nacho Muñoz – “Contra la tiranía de lo superficial: consultoría con propósito en tiempos de impostura” – 23/04/25

Hacer de mi consultoría una consultoría con propósito y made in Rodera (y a en ocasiones, Friends & Rodera. Donde mis reuniones no se eternicen o tengan un carácter meramente superficial (como el chocolate de algunas galletas) y las dinámicas propuestas partan de conversaciones críticas y constructivas, en las que valores, expectativas, habilidades y decisiones se pongan sobre la mesa para formar escaleras colaborativas que eleven el proyecto hasta el cielo y más allá. 

Lo cool, pero caduco; lo rápido, pero inestable; lo fashion, pero despersonalizado… ¡no me va, no me va, no me va! (versionando a J.I.). Quiero seguir apostando por proyectos, jornadas, talleres, experiencias de aprendizaje y actos formativos de todo tipo coherentes, auténticos y comprometidos, que provoquen satisfacción en las partes contratantes, en las partes “vivientes” o “experimentadoras” y también, en mí misma. 

Julen Iturbe-Ormaetxe – “Andar en bici para aprender sobre consultoría” – 11/03/25

Seguir pedaleando en la bicicleta de mi garaje, continuar corriendo (a ritmo de señora de 48 años con operación en el pie) o seguir en mi clase de los jueves de lindy hop, son actividades que me ayudan a conectar neuronas que igual ni se conocían, a pesar de moverse en un entorno no superior a los 2300 centímetros cuadrados.

En mi caso, las actividades físicas me ayudan a ponerme metas y límites, a planificarme con tiempo, a añadir un componente de flow y de diversión, a concretar recursos (analógicos y digitales), a establecer puntos de avituallamiento o ayuda. Todo lo anterior, tiene alas y experiencia para poder transferirse a mi día a día profesional. Hasta los sudores se contagian de la camiseta deportiva a la camisa de según que reuniones o talleres (por eso, en este último caso, siempre es bueno vestir de negro… ya sabes, por el tema “roales”).

Manel Muntada – “La dimensión política del ejercicio de la consultoría” – 25/02/25

Este año sigo dale que dale con eso de que “todo es política” y mi consultoría la incluyo dentro de ese “todo”. Por tanto, en el momento de dar el “sí, quiero” a un proyecto, voy a asegurarme que marcos de referencia, valores y visiones mías y del cliente encajan, para que después no empiecen a surgir “champiñones” ideológicos, metodológicos, de saber estar, de entender el mundo, de ser persona, etc.  que influyen en la toma de decisiones y en el desarrollo “cómodo”, eficaz y “disfrutón” de la propuesta laboral.

¡A Dios pongo por testigo que quiero ser de esas consultoras que aporten valor a las personas, a las comunidades y al bienestar colectivo y, que, a su vez, me nutra de todo aquello que profesionales, participantes, entidades, compañeras y compañeros me brinden (de manera, altruista y con consentimiento)!

Julen Iturbe-Ormaetxe – “Consultoría artesana no remunerada” – 14/01/25

Mi consultoría tiene que tener un precio justo para que pueda tener una vida digna. Dicho precio viene influenciado por factores diversos como mis años, mi contexto, persona, mis necesidades económicas, la solicitud que tengo entre manos, la organización que toca a mi puerta, por citar solo algunos factores. 

Quiero seguir manteniendo la «política Robin Hood», donde proyectos con una facturación “de la que da alegría al ver el ingreso en la cartilla”, me permiten seguir colaborando en otros que me provocan mariposas en la tripa y saltos en el corazón.

Me gustaría hablar sin pelos en la lengua de precios/hora con el resto de personas consultoras, pero este es un tema tabú que muchas veces provoca erupciones cutáneas y desvíos de miradas.


Y hasta aquí mi “Cachitos” de este año impar.

A mis compañeras y compañeros de la red, eskerrik asko!; moltes gràcies!; ¡gracias 1000! por supervitaminar este espacio de diálogo en la nube.

Tanto si sigues las publicaciones de #redca como otras que te ayuden a ser mejor profesional y persona, ¡sácales tajada y móntate tus propios “cachitos” al punto!

¡Felices fiestas! ¡Que el 2026 no te aplique rebajas en aquello que desees!🥳

¡Un abrazo!🤗

P.S. La imagen la he generado con la IA de Canva.

Ana Rodera

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